Una gran obra del panameño Ramón Fonseca Mora. Aunque no me guste leer, tuve que darme el tiempo de hacerlo, prácticamente por obligación, y se dio la oportunidad de leer un gran libro. Un libro llena de enseñanzas, de esas que muy en el fondo sabes que son todas ciertas.
Sí, este libro es como una caja de pandora, está realmente lleno de sorpresas. Me parecía increíble que a medida que iban pasando las páginas cómo algo que parecía tan fuerte tan duro (como la actitud de Don Julio) podía ir dando un gran cambio.
Y así fue, la historia me fue sorprendiendo con cada línea, y es que cómo puede llegar tan dentro tuyo algo que parece tan simple a veces. Pero es cierto, y ya lo hemos comprobado, el alma de un niño es realmente pura, y por más obstáculos que se les ponga en su corta vida jamás dejarán de sonreír y luchar por ello.
Pareciera como si nos olvidáramos que de repente somos nosotros quienes deberíamos enseñarles a ellos, pero la vida es así, llena de sorpresas y grandes, como el encontrar a una niña como Mechi en tu camino.
Esta obra nos enseña a siempre luchar, hasta el final, porque muchas veces nos quejamos de cosas tan mínimas, cuando en realidad hay gente que lo necesita mucho más y sin embargo, no se angustia tanto como nosotros.
¡QUÉ TALES OJITOS LOS TUYOS MECHI, LOS DE UN GRAN ÁNGEL!
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